Es navidad y no quiero festejar…

Es importante decirlo con claridad: no todas las personas tienen que festejar, ni siempre, ni de la misma manera. Darse permiso para no celebrar como antes, o incluso para no celebrar en absoluto es respetar tus emociones y el proceso por el que estas transitando, escuchar lo que uno necesita en ese momento es más importante que cumplir con lo esperado.

Tienes derecho a no festejar

Desde tu derecho a vivir tus propios procesos emocionales, es importante reconocer que no existe una única forma correcta de vivir estas fechas donde tradicionalmente, se festejan a lo grande. Permitirse no celebrar, no reunirse y no estar feliz de manera forzada o hacerlo de manera distinta o posponer celebraciones es una forma legítima de autocuidado, de establecer límites sanos también con las personas con las que normalmente pasas estas fechas, significa espetar tus propios tiempos emocionales y esto favorece procesos de elaboración más saludables y evita la sobre exigencia.

El que participes en eventos en donde en realidad no quieres estar presente y al contrario incrementan el malestar no acelera la recuperación emocional. Por el contrario, puede profundizar el agotamiento, la desconexión emocional o los sentimientos de incomprensión e incluso prolongar el malestar.

Evitar espacios que aumenten el malestar no es huir, es protegerse. El duelo y los procesos emocionales no siguen calendarios ni fechas especiales.

Alternativas que promueven tu bienestar

  • Celebraciones íntimas y breves: compartir un momento corto con una o dos personas de confianza, sin presión ni expectativas, en ambiente mas neutral.
  • Cambiar la forma de festejar: en lugar de una fiesta, elegir una caminata, una comida tranquila, un café o una actividad significativa o simplemente vivir esa fecha con normalidad, paciencia y mucho amor hacia ti mismo (a)
  • Rituales personales: encender una vela, escribir una carta, hacer algo simbólico que conecte con lo que se está viviendo.
  • Hablar claramente sobre cómo te sientes: decir con honestidad “este año no me siento con ánimo de festejar, pero agradezco tu comprensión”.
  • Postergar: decidir que ese festejo puede esperar a otro momento más favorable.

Estas opciones permiten respetar el proceso emocional sin forzarlo ni intensificar el dolor.

Para quienes acompañan

Si alguien cercano no quiere festejar, lo más valioso es validar su sentir. Evitar frases como “tienes que animarte” o “seguro te hará bien” puede marcar una gran diferencia. Acompañar no siempre es invitar a celebrar; muchas veces es escuchar, respetar y estar disponibles.

Las celebraciones no desaparecen para siempre, solo cambian de forma cuando la vida duele. Cada proceso tiene su tiempo, y cada persona su manera de transitarlo. Ser amables con nosotros mismos —y con los demás— es, en sí mismo, una forma profunda de cuidado y de respeto emocional.

Comparte tu aprecio
Irais Rangel
Irais Rangel
Artículos: 13

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *