Los retos de los psicólogos al convertirnos en terapeutas: lo que casi nadie cuenta sobre ejercer la psicoterapia

Los retos de los psicólogos al convertirnos en terapeutas: lo que casi nadie cuenta sobre ejercer la psicoterapia

Convertirse en terapeuta no es solo elegir una carrera; es asumir un camino profundo, exigente y transformador. Desde fuera, la psicología y la psicoterapia suelen verse como profesiones tranquilas, vocacionales y “bonitas”.  Pero…, detrás de la consulta psicológica hay retos económicos, emocionales y culturales que pocas veces se nombran, pero que influyen directamente en la forma en que acompañamos a nuestros pacientes.

Hablar de estos retos no nos debilita como profesionales; al contrario, nos humaniza y nos permite ejercer una psicoterapia más ética, empática y consciente.

Las dificultades económicas de ejercer la psicología

Uno de los primeros retos al convertirnos en terapeutas es el económico. La formación en psicología clínica y psicoterapia suele ser larga y costosa: licenciatura, especialidades, maestrías, diplomados, supervisiones y terapia personal. A esto se suman los gastos de renta de consultorio, plataformas digitales, materiales y actualización constante.

Durante los primeros años, muchos terapeutas enfrentan:

  • Ingresos inestables
  • Dificultad para cobrar honorarios justos
  • Culpa por poner límites económicos
  • Presión por “ayudar” aunque eso implique descuidarse
  • Si la psicóloga o psicólogo terapeuta es muy joven, en ocasiones genera cierta desconfianza.

Todo esto ocurre mientras aprendemos a sostener emocionalmente a otros. Este proceso nos enseña que cuidar nuestra economía también es parte del autocuidado profesional.

El impacto emocional de acompañar el dolor ajeno

Ser terapeuta implica escuchar historias de trauma, ansiedad, depresión, duelo, abuso y conflicto humano de forma constante. Aunque contamos con herramientas para hacer frente y regularnos, no somos ajenos al impacto emocional de este trabajo.

Entre los retos emocionales más comunes están:

  • El desgaste emocional o burnout
  • La responsabilidad por el bienestar del paciente
  • La dificultad para desconectar fuera del consultorio (si, a veces pensamos en ti fuera del consultorio)
  • El cuestionamiento constante de “¿lo estoy haciendo bien?”, “¿qué estrategia será mejor para esta persona?”

Por eso, la terapia personal y la supervisión clínica no son opcionales, son fundamentales. Un terapeuta que trabaja su mundo interno puede ofrecer un espacio más seguro  a quien consulta.

Retos culturales: romper mitos sobre la terapia

En muchos contextos, aún existen creencias que dificultan que las personas acudan libremente a psicoterapia:

  • “Ir al psicólogo es solo para personas débiles”
  • “La terapia no sirve, se arregla solo (o con ejercicio físico, apoyo de la pareja o familiar)”.
  • “Hablar con extraños no ayuda, esa persona no sabe nada de ti”
  • “Los problemas familiares no se cuentan (muy escuchado en situaciones de violencia de pareja o en casos de abuso sexual)”.

Como terapeutas, no solo acompañamos procesos individuales, también desafiamos estos mitos desde nuestra práctica diaria. Alguien que decide ir a terapia puede ser uno de las cosas con las que tenga que lidiar.

Entonces, ¿por qué hablar de esto?

Porque entender los retos de quienes ejercemos la psicología también ayuda a construir una relación terapéutica más honesta y humana. La terapia no es un espacio perfecto, es un espacio real, creado por personas que han decidido formarse, cuestionarse y trabajar en sí mismas para acompañar a otros.

Cuando eliges iniciar un proceso terapéutico, no solo eliges a un profesional, eliges un vínculo basado en la escucha, el respeto y el compromiso con tu bienestar emocional, por eso es muy importante que confíes en quien te esta atendiendo.

La terapia como un espacio seguro

Si estás leyendo esto y algo resuena contigo, quizá es momento de preguntarte cómo estás tú. La psicoterapia no es solo para “cuando todo va mal”; también es un espacio para:

  • Conocerte mejor
  • Aprender a poner límites
  • Trabajar ansiedad, estrés o tristeza
  • Sanar relaciones
  • Tomar decisiones importantes

Iniciar psicoterapia quizás sea una de las decisiones más importantes que puedes tomar.

Si sientes que necesitas acompañamiento profesional, estoy aquí para escucharte. Agendar una cita puede ser el primer paso hacia una vida emocional más consciente y equilibrada.

Gracias por leerme, nos leemos pronto, ¿sí?

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Irais Rangel
Irais Rangel
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